Sin vacuna, no hay fútbol

Durante el confinamiento que estamos viviendo, en algunos países más estricto que otros, el entretenimiento juega un papel muy importante. Es algo fácil de entender. Muchas horas en casa sin mucho que hacer. Un espacio reducido. Los niños. Y un largo etcétera.

La vuelta del deporte rey, puede suponer un entretenimiento más y una ayuda para mucha gente para hacer este confinamiento mucho más llevadero. Pero pese a tener la importancia que tiene en nuestra cultura, en nuestra sociedad, no es lo más importante ahora mismo.

No lo es por dos motivos. El primero, y principal, es el aspecto ético y moral. No es de recibo que en un país, con datos a 8 de mayo de 2020, con más de 220.000 infectados, 27.000 muertos, y una cantidad ridícula de test realizados, se destinen todos los recursos del mundo para asegurar el comienzo de la competición.

No se trata sólo del test inicial, que ya es un número más que considerable si contamos Primera, Segunda y Segunda B, es que estamos hablando de un deporte de contacto y eso significa que se deberían realizar test regulares tras los partidos para estar seguros de que el virus no se expande entre las diferentes plantillas de la competición.

Antoine Griezmann a su llegada a la Ciutat Esportiva para someterse
al test del COVID-19 (Miguel Ruiz)

Algo que es todo un descalabro teniendo en cuenta que se ha negado, de manera explícita o implícita el derecho a test a los ciudadanos argumentando que no había suficientes unidades.

Además de poner en riesgo la salud de los futbolistas. No sólo por la posibilidad de contraer el virus, que ya de por sí debería ser motivo más que suficiente, sino por el alto riesgo de lesiones tras 3 meses de inactividad y la compresión de las últimas jornadas en partidos cada 3 días. Una locura.

Y el segundo motivo, quizás el menos importante, responde a la esencia del fútbol en sí. Como bien dijo dijo el famoso entrenador escocés Jock Stein hace algunas décadas, “el fútbol sin aficionados no es nada”.

Y así es. No tiene ningún sentido, desde el punto de vista tanto del aficionado como del jugador, decidir la recta final de una temporada sin el valor activo más importante.

Sergi Roberto sometiéndose al test del COVID-19 (Miguel Ruiz)

Es evidente que para algunos, para los mandatarios de la competición, el aspecto económico es la prioridad. Y ese es el factor decisivo que va a apresurar el retorno de la competición para el 20 de junio.

A mí me encanta el fútbol. Lo amo. Pero ahora mismo no es lo más importante y si dependiera de mí, daría por concluida la temporada 2019-2020 a la espera de una sustancial mejora de la situación de cara a la siguiente.

Eso no significa dar por campeón a los equipos líder. Ya sea en el fútbol, o en otros deportes. Creo que lo más sensato sería dejar la temporada desierta. Así, quedaría para el recuerdo en forma de advertencia de la importancia y la necesidad de invertir en investigación científica.

Suena muy bonito que lo mejor es que con el paso del tiempo la gente se olvide de todo lo sucedido como si de un sueño se tratase. Pero desgraciadamente, tenemos muy poca memoria y el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

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