Los videojuegos son una pasión. Un hobby. Un entretenimiento. Aquellos mundos fantásticos, a veces realistas, que nos ayudan a escapar de la realidad. Contar con unas horas de divertimento y, a veces, descubriendo historias maravillosas, impactantes y que son capaces de producir reacciones emocionales.
Actualmente es la industria del entretenimiento que más dinero factura de manera anual. Por delante del cine, la televisión o la música. Es un arte que influye, envuelve a los demás. Ya sea la arquitectura, pintura, moda, música, dramatización, literatura, diseño gráfico, etc. Todo esto conlleva un esfuerzo titánico de cientos de personas, profesionales, talentosas y cualificadas.
De manera inexplicable, estúpida, existen personas que muestran un odio incontrolable hacia ciertos productos y servicios culturales dependiendo del emisor. Y es allí donde el sin sentido se convierte en la máxima expresión y es necesario recordar que esto es una afición que debe ser admirada, disfrutada, y criticada si es necesario de manera constructiva. Sin importar quién es el emisor.
Algunos dicen que es por competencia. Otros por envidia al tener un sistema diferente y no poder permitirse otros. Una vez alguien me dijo que “el peor envidioso no es aquél que quiere lo que tú tienes. Es aquél que no quiere que tú lo tengas.”
Aunque lo peor de todo, son aquéllas personas que se aprovechan de esa debilidad de las personas para crear un mensaje, en ocasiones un personaje, y beneficiarse de manera lucrativa generando una ola de odio y toxicidad sin fundamentos.
En las últimas semanas, esas olas de odio y toxicidad se han visto liberadas en relación al próximo título de Naughty Dog, exclusivo para PlayStation 4, “The Last of Us Parte II”. Un juego que promete no solo ser uno de los mejores de la consola de Sony, sino también de la generación.
Todo empezó hace una semana con la filtración de elementos de contenido muy importantes en redes sociales. Tanto del aspecto juzgable como argumental. Es en ese momento donde la comunidad sacó la peor parte que lleva adentro. Algo que es una auténtica vergüenza. Y no sólo por “The Last of Us Parte II”, cuando sucedió con “Luigi’s Mansion 3” dije lo mismo. Aunque este espacio aún no existía.
Yo no voy a ser partícipe del escarnio. Del bullying. Del acoso y derribo a un título por unas filtraciones. Además de lo mencionado anteriormente, para poder analizar y criticar un título hay que jugarlo primero. Y esa regla, esa norma, es primordial cuando se realiza contenido relacionado con el análisis de videojuegos, cine, literatura, música, etc.
No voy a entrar en los rumores y polémicas sobre las condiciones laborales en la empresa presidida por Neil Druckmann. El motivo es muy sencillo. Carezco de información suficiente y fiable, conozco dos personas que pueden aportar un poco de luz, para dar una opinión y/o lanzar las graves acusaciones que mucha gente se encuentra diseminando por las redes en estos momentos.
Mi enhorabuena, a esas personas que cuentan con mejores fuentes que las mías. Me alegra saber que muchas personas confían en youtubers, bloggers, que a su vez basan sus opiniones en fuentes tan dudosas como “Reddit”, “Forocoches”, otros foros de rumores, y la vecina del quinto. Yo necesito algo más sólido. Si ellos se ven con el valor de hacerlo, adelante. Pero que no se sorprendan si algún día les llega alguna denuncia por calumnia.
Tampoco voy a entrar en detalle sobre las filtraciones sobre los aspectos jugables y narrativos del juego. En primer lugar, no quiero ser tan miserable como para arruinar la experiencia de las personas que tengan pensado jugar el juego. El respeto es algo muy importante en cualquier comunidad.
Y en segundo lugar, por suerte he conseguido evadir gran parte de esos spoilers. Cierto es que hablando con amigos he oído pequeñas pinceladas que revelan ciertos detalles de la trama. Pero aún así las considero tan irrelevantes y sacadas de contexto que no me permiten realizar un análisis en condiciones del juego.
Y es allí donde quiero llegar. Sinceramente, no creo que las personas que, desgraciadamente, hayan visto la totalidad de las filtraciones estén en posición de realizar ninguna valoración o análisis de “The Last of Us Parte II”. Por mucho que lo que hayan visto u oído no sea de se agrado.
Un videojuego, una película, un libro, es una experiencia completa. Un paquete de diferentes elementos que envuelven una jugabilidad, banda sonora, un desarrollo de personajes y de la historia, y que por lo tanto tiene que ser analizado en su conjunto. Nunca por elementos concretos, fuera de contexto, y de manera sesgada o parcial.
Dicho de otra manera, para elaborar un análisis, para decir si el juego es bueno o no lo es, se debe primero jugar de principio a fin. Y después, realizar el análisis habiendo digerido la experiencia y habiendo procesado esa experiencia y el conjunto de información recibida por parte del emisor.
Muchos dirán que habiendo visto u oído esa información es suficiente. Discrepo. Tal y como dijo Stephen King en la presentación de uno de sus libros, “no importa si conoces el final de una historia o los detalles importantes de lo misma. Es un libro, lo importante es la experiencia que te proporciona cada una de sus páginas hasta llegar al final”.
Y eso es aplicable en este caso. No importa lo que hayamos visto, oído o leído. Lo importante es la impresión que nos tiene que quedar al acabar el juego tras jugarlo en su totalidad.
Esta es la historia de unas personas, de unos autores. Debemos recibirla, descubrirla, disfrutarla, digerirla, y analizarla para entender que es lo que sus autores nos quieren transmitir. Podemos estar de acuerdo o no. Nos puede gustar o no. Pero debemos ser justos y entender que esta es su historia. No la nuestra.
The Last of Us es un universo cruel. Oscuro. Un mundo post apocalíptico en el que la vida no es un camino de rosas. No tiene porqué acabar con la princesa en brazos de su príncipe azul, a lomos de un caballo blanco galopando hacia el castillo donde comerán perdices y serán felices para siempre. Aquí el final feliz no está, para nada, asegurado.
Troy Baker, el actor que pone voz y da vida a Joel, recordó que nosotros somos la audiencia y que la gente debe jugar a “The Last of Us Parte II” “con la mente abierta de cara a la historia, dejar que Ellie y Joel cuenten su historia. No la historia que la gente piensa que es la que le deben explicar”.
En conclusión. Jugar primero. Analizar después. Todo lo demás, son rumores, especulaciones, y en algunos casos, mentiras y calumnias.