Luis Suárez es, probablemente, uno de los mejores delanteros centros de la última década. Pese a su carácter extravagante y sus polémicas, nadie puede discutir su indudable calidad, sacrificio y su olfato goleador. Nadie.
En las últimas semanas, el nombre del ariete del Inter de Milán, Lautaro Martínez ha sido puesto, por la prensa, en la órbita de la secretaria técnica del FC Barcelona. Y al mismo tiempo, el futuro del delantero uruguayo ha estado en el aire. Algo fácil de entender por la ambición del “9” del Barça y su reticencia a poder verse relegado al banquillo.
Todo esto ha pasado en la vuelta a los entrenamientos del equipo azulgrana, donde se pudo ver a un Súarez con una sospechosa curva incipiente en su camiseta. Las imágenes de aquél Luis Suárez de finales de 2014 donde parecía más un jugador amateur que no profesional, volvieron a nuestras retinas.
“Luisito”ha sido siempre un jugador de “complexión fuerte”. Con clara tendencia a engordar tras un período de inactividad. Pero su profesionalidad y compromiso han sido siempre incuestionables. El delantero uruguayo ha respondido en el terreno de juego con buena actitud y goles. Y lo más importante, siempre ha acabado recuperando su forma.
En ningún caso, la imagen de Suárez en el día de las prueba del COVID-19 es igual o peor a las de 2014. Es posible que sea por la sombra y la forma de la camiseta. Pero si ha ganado algún quilo, tenemos que ser conscientes de que ha estado lesionado desde enero y que a ello, se le ha sumado la cuarentena por el brote de coronavirus.
No me cabe la menor duda, aunque el fútbol es lo menos importante ahora mismo, que Luis Suárez será una pieza fundamental en el esquema de Quique Setién en las últimas 11 jornadas que, presumiblemente, se disputarán a partir del 12 de junio.
El sobrepeso de Suárez no es el motivo de peso que esté barajando la directiva del FC Barcelona para contratar a un nuevo delantero. Aunque también es un aspecto biológico para ser sinceros. Es algo que nos afecta a todos. Totalmente inevitable. Y no es otra cosa que la edad.
Los años no perdonan. Y Luis Suárez tiene ya 33 años. Una edad que representa la recta final de la carrera de un futbolista profesional en la élite. El Barcelona lo sabe y no hace otra cosa que planificar el futuro. Para seguir siendo competitivos de cara a portería.
Es ahora la responsabilidad de la directiva, y del cuerpo técnico, de saber comunicar estos planes al delantero uruguayo. De la misma manera, que es responsabilidad del jugador decidir o aceptar un rol diferente de cara a las próximas temporadas. No hay duda que un delantero con el perfil de Luis Suárez nunca sobra.
Luis Suárez en mi equipo, siempre.