La potencia sin control, no sirve de nada

Pese a lo que se pueda leer en el título, hoy no voy a dedicar mi artículo a una temática futbolísitca con carácter retro. “La potencia sin control, no sirve de nada” es el famoso eslogan que utilizó Pirelli para presentar su nueva gamma de neumáticos con el delantero brasileño, Ronaldo Nazario, como imagen.

Hoy hablaré de videojuegos. Pero lo haré desde un punto de vista mercantil. No es que hable en vano, ya que me dedico profesionalmente al mundo del marketing y de la comunicación. Intentaré brindar algo de luz a los motivos por los que ya hemos visto la flamante nueva consola de Microsoft, la Xbox Series X, y hemos visto muy poco de su principal competidora, la PlayStation 5.

Hay varias teorías, pero decir que “Sony no tiene NADA que mostrar” es una estupidez y si se me permite, un insulto a la inteligencia de la audiencia. Creerse tal afirmación, es simplemente confirmar lo que ese “líder de opinión” piensa de su público. Se puede especular, crear posibles escenarios, elaborar hipótesis, pero jamás se me ocurriría decir algo que no fuera un escenario posible. El respeto en la relación emisor-receptor es algo totalmente imprescindible.

Antes de intentar dar mi opinión sobre los posibles, o el posible, retraso en la presentación del nuevo sistema de Sony, destacar que hoy, en el marco del “Summer Game Fest” se ha presentado la nueva actualización del motor gráfico Unreal Engine V. Una herramienta de código libre, creada por Epic Games, y en la que se sustentan el 80% de los videojuegos actuales.

La cuarta versión la podemos encontrar en juegos que van desde Fortnite hasta el Final Fantasy VII, pasando por juegos como Batman Arkham Knight, Rise of the Tomb Raider o Hellblade. En la pasada generación, PS3 y Xbox 360, también existía este motor gráfico.

Unreal Engine V no será una herramienta exclusiva de PlayStation 5. Algo que erróneamente se ha comentado en las redes sociales. Simplemente Sony ha patrocinado la presentación, utilizando su nuevo sistema, en la misma forma que Microsoft lohizo en la presentación de Assassin’s Creed Valhalla.

Esto se llama marketing. Ni el motor, ni el juego, van a ser exclusivos de los mencionados sistemas. Es más, la nueva entrega de la saga de Ubisoft va a ser multiplataforma, tanto para la actual como la próxima generación, y Hellblade II, el exclusivo de Xbox Series X presentado el pasado diciembre, utiliza la quinta versión motor gráfico de Epic Games.

Ambas presentaciones, Unreal V y AC Valhalla, sirven para hacernos una idea de lo que nos espera. Pero en ningún caso es algo definitivo. Lo de hoy ha sido sólo una demo técnica. Mientras que el nuevo Assassin’s es un juego intergeneracional. Debe funcionar en las consolas actuales. No nos sirve para ver el verdadero potencial de la próxima generación. Sólo Hellblade II, aunque fuera una cinemática, nos ayuda a tener una idea más cercana.

Pero volviendo al tema, ¿y por qué ya hemos visto la nueva consola de Microsoft y estamos tardando tanto en ver la nueva de Sony? Pues, probablemente, se deba a algo tan sencillo como a la configuración del plan de marketing. ¿Y por qué está configurado de esa manera? La respuesta en esa pregunta está en las ventas. No tenemos que olvidar que al fin y al cabo, esto es un negocio.

AVISO. Todo es relativo. Por ese motivo hay que estar muy atentos a los términos que voy a utilizar a partir de ahora. Es evidente que Xbox One X es sin lugar a dudas la consola más potente y eficiente del mercado. No hay discusión que Microsoftofrece los mejores servicios para sus usuarios. Léase el GamePass, Xbox Live, etc. Pero desde el punto de vista empresarial, ha sido un fracaso.

Me explico. Cuando presides o posees una empresa, un servicio o producto nunca, repito, NUNCA debe vender menos que el predecesor. Puede ser muy bueno. Pero para los accionistas, ese retroceso, es un fail. Xbox 360 vendió 86 millones en todo el mundo. One, en sus 3 versiones, y pese a que Microsoft ha dejado de facilitar datos, se estipula en los 45 millones de consolas vendidas. La mitad para la que es considerada la máquina más sofisticada de la generación. Y eso, con los datos en la mano, es un fracaso.

Por otro lado su competidor directo, Sony, ha vendido cerca de los 110 millones de unidades cuando su producto anterior, PlayStation 3, vendió 90. Es evidente que la pasada generación, liderada por Nintendo Wii con 100 millones de consolas vendidas, estuvo muy reñida. Títulos como The Last of Us, la saga Uncharted y otros juegos exclusivos, pudieron marcar la diferencia. Así como la posterior rebaja en el precio de la consola.

Xbox 360 era mucho mejor máquina que PlayStation 3. Sus juegos rendían mejor que en la consola de Sony y eso era perceptible al comparar los juegos multiplataforma. Títulos como GTA IV, Red Dead Redemption, Tomb Raider, la saga Arkham, etc., dejaban patente ese mejor rendimiento. Además de un gran catálogo de exclusivos como Alan Wake y las sagas Forza, Halo y Gears of War. Entre otros.

Así pues, esa bajada en ventas, producida probablemente por un inicio dubitativo en ciertas políticas (mejoradas notablemente con la llegada de Phil Spencer a la presidencia de Xbox) y la escasez de títulos exclusivos de EXCELENTE calidad, han sido decisivos a la hora de decantar la balanza.

No digo, en ningún caso, que no haya juegos, pero cuando tu mayor reclamo es Halo, Forza y Gears, (JUEGAZOS, pero la lista no es mucho más extensa)y tu competidor, con una máquina tecnológicamente inferior, presenta una media de 3 exclusivos al año de una calidad EXCELENTE, pues cabe preguntarse si esa es la razón que marca la diferencia. Algo que, personalmente, creo es muy probable.

Además, tienes una tercera marca en discordia, Nintendo que ofrece un producto diferente y con un dispositivo inferior, Nintendo Switch, y que sin hacer mucho ruido te ha superado con un total de 60 millones de consolas vendidas en la mitad de tiempo. Xbox One y PS4 fueron lanzadas al mercado en 2014. Switch vio la luz en marzo de 2017.

Otro factor que a tener en cuenta es el hecho de que a la gente no le sobra precisamente el dinero. Para jugar a los juegos de Nintendo debes comprar su consola. Lo mismo que con los juegos de Sony. Pero para jugar a los juegos de Microsoft puedes hacerlo desde un PC. Cierto es que ahora Sony ha lanzado PS Now. Pero aún existe un público que prefiere el tener su juego instalado frente a la posibilidad del streaming. Para gustos los colores.Por eso, la importancia de lo que he mencionado antes, la relatividad.

Así pues, con un 2020 sin grandes lanzamientos exclusivos, y con una generación “fracasada”, desde el punto de vista empresarial, a Microsoft no le queda otra que intentar pasar página lo más rápido posible e invertir todos sus recursos de marketing en su próxima consola. Además, algo muy acertado, de elaborar una red de estudios propios para la elaboración de juegos exclusivos. Aunque también verán la luz en un PC.

Por su parte, Sony está haciendo lo que en el argot del marketing se conoce como “estirar el chicle de las ventas”. Con una máquina aún vendiéndose, y con un año 2020 lleno de exclusivos como Final Fantasy VII Remake, The Last of Us Parte II y Ghost of Tsushima, además de grandes multiplataforma, la prisa en mostrar lo siguiente es nula.

Una campaña de marketing es como un striptease. Se empieza con la insinuación, se continua por mostrar lentamente lo que hay debajo del envoltorio, para acabar entregando el contenido cuando la expectación es máxima. A eso se le llama, crear expectativa.

El resultado final puede ser mejor o peor, nadie lo sabe con certeza. Pero lo que es seguro, es que has conseguido que estén pendiente de ti. Es probable que todo sea humo. ¿Pero quién lo puede asegurar a ciencia cierta? Nadie. El tiempo, y la calidad de tus productos, lo dirá.

Es evidente que a los que nos gustan los videojuegos nos espera un futuro excitante. Lo mostrado tanto por Microsoft, lo poco por parte de Sony, y las compañías third party (de donde viene el grueso más importante del catálogo de una consola), nos invita a predecir un futuro lleno de diversión. Y si le súmanos lo que nos viene de Nintendo, nunca falla con sus grandes franquicias,  pues estamos de enhorabuena.

Como ha dicho unos párrafos atrás, nada es certero, todo es relativo. Por eso en ningún momento he afirmado que una máquina, o marca, es mejor o peor que la otra. Todas ofrecen auténticas joyas. El gusto es un aspecto totalmente personal. La mejor máquina es la que mejor satisface las necesidades de cada persona. Al fin y al cabo, lo más importante es ser feliz con lo que nos gusta. Con lo que nos hace disfrutar.

Pero una cosa es clara, desde el punto de vista empresarial hay fracasos y éxitos. Y lo que es evidente, es que en ninguna generación de consolas la potencia ha sido sinónimo de triunfo. Nintendo 64 era más potente que PlayStation. GameCube, Dreamcast y Xbox que PlayStation 2. PS3 y 360 que Wii. Y One lo es frente PS4 y Switch. Lo más importante es lo más importante. El contenido. Los juegos.

Así pues, y de cara al futuro, debemos recordar la famosa frase que reza que “la belleza está en el interior”. Dicho de otro modo, “la potencia sin control, no sirve de nada”.

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