¿Por qué The Last of Us Parte II es una Obra Maestra?

AVISO PARA NAVEGANTES

Antes de empezar quiero pedir disculpas por cierto vocabulario soez que será utilizado en este análisis. Pero la situación, y ciertos personajes, lo merecen.

Del mismo modo, quiero avisar que este es un análisis centrado en la historia, su desarrollo y enfoque de la misma en The Last of Us Parte II. Así como el papel, trato y profundidad de ciertos personajes.

Como ya he dicho en mi anterior artículo, este juego es uno de los más complicados a la hora de realizar un análisis con argumentos sin destrozar la experiencia a las personas que no lo hayan jugado.

Por lo tanto, este es un artículo lleno de spoilers. Si no has jugado al juego, y has tenido la suerte de estar ajeno a los mismos y a las filtraciones, deja de leer ahora mismo.

No obstante, puedes echar un vistazo a mi análisis totalmente libre de spoilers.

UNA COMUNIDAD TÓXICA

La secuela de The Last of Us es, sin duda, el juego más envuelto en polémica de los últimos años. O bien quizás porqué sea necesaria, para algunas personas, para crear repercusión y para llamar la atención.

El salseo vende y vivimos unos tiempos en que es necesario llamar la atención sea cual sea el precio.

O bien porqué otros «individuos» no han madurado lo suficiente para apartarse de la estúpida “guerra de consolas” y dedicarse a disfrutar de lo más importante. Los videojuegos.

Para más inri, muchas de esas personas han hablado, y lo siguen haciendo sin haber JUGADO al juego. Y muchos, ni lo piensan hacer.

Al fin y al cabo, el hecho de ser un juego exclusivo de PlayStation 4 y, a priori, de gran calidad, son motivos suficientes para promocionar una campaña sin sentido con el objetivo de desprestigiar el título.

Personalmente, me da igual el sistema. Me dan igual los exclusivos. Los videojuegos son para mí una pasión y un hobby. Los amo a todos por igual. Es un universo mágico que me permite realizar los viajes más emocionantes desde el sofá de mi casa.

Así pues, cada vez que aparece un nuevo sistema. Un nuevo título, sea exclusivo o no, es algo que me cautiva y me transporta inmediatamente a mi dulce infancia. Aunque algunos juegos, no son precisamente para niños. Las calificaciones por edades no son un adorno. Están ahí por un motivo.

Sinceramente, también me sorprende la cantidad de gente que tiene contactos directos en la compañía, y ha utilizado el supuesto crunch para atacar a Naughty Dog y su director, Neil Druckmann. Y con ustedes, desconecto el modo irónico para seguir redactando. Por lo menos, por ahora.

Y es que también me sorprende la cantidad de personas que hablan de supuestas «agendas» políticas impuestas en el videojuego. «Que si Ellie es lesbiana, que si Abby es transexual, que si el juego es un constante discurso LGTB, que si hay que destruir al hombre blanco líder de un grupo», etc.

No sé vosotros, pero tras acabar el juego, no he tenido la sensación de haber recibido ningún tipo de lavado de cerebro. Todo fluye con total normalidad y de manera totalmente orgánica. Además, lo que me importa de un juego es su calidad en líneas generales. Me da igual que un personaje sea lesbiana. Como si quiere ser un pingüino con corbata. Repito, me da igual.

Y por si fuera poco, es evidente que esas personas que critican el hecho de que Abby sea transexual ni se han molestado a ver el juego por YouTube u otro tipo de plataforma de stream. Lo confirmo, Abby Anderson es una chica a la que le gusta mucho el gimnasio. Nada más.

Dicho esto, la campaña de desprestigio que ha sufrido el último juego de Naughty Dog me ha causado tristeza y vergüenza ajena. Algo que ya ha pasado anteriormente en otros títulos y que condeno firmemente. Jamás, repito, jamás me veréis ser partícipe de algo así.

Constantemente, la comunidad de videojuegos se encuentra bajo la lupa y el estigma de ser una comunidad inmadura, inculta y con tendencia a comportamientos e ideologías censurables.

Yo no lo creo. Nunca hay que generalizar. Pero desgraciadamente, en ciertas ocasiones como esta, allanamos el terreno para afianzarnos con ese estereotipo.

Así pues, aconsejo a algunos padres que vigilen un poco el contenido que consumen sus hijos. De la misma manera que comprueben otra vez el extracto de su tarjeta de crédito. Y es que la gran mayoría de estos elementos que hemos visto en redes sociales no son más que niños.

Aunque también hay otros que no lo son tanto. Y por mucho que tengan cabello en ciertas zonas de su cuerpo, su madurez intelectual está aún muy lejos de ser una realidad.

Una vez alguien me dijo que «el peor envidioso no es el que quiere lo que tú tienes. No quiere que tú lo tengas». Parece una tontería. Algo superficial. Pero creo que nos ayuda a entender ciertas situaciones vividas en los últimos meses acerca que este juego.

Aunque hay problemas más profundos. Sólo hay que leer los comentarios.

Cuando ciertos Gobiernos, concretamente los Ministerios de Educación, publican los preocupantes datos de fracaso y abandono escolar, el suspenso en aspectos como la comprensión lectora, etc., se convierte en información vital para entender, aún más, lo que pasa y deja de pasar en ciertos aspectos de la vida. Nada pasa por casualidad.

¿JUGAR PRIMERO. ANALIZAR DESPUÉS? EN EL PAÍS DE LOS CIEGOS, EL TUERTO ES EL REY

Voy a dejarlo claro. Si no has jugado al juego y te atreves a destrozarlo, eres un idiota. Si no lo has jugado y te atreves a destrozarlo, aunque hayas visto gameplays en las redes sociales, eres un idiota. Ver jugar, y profundizar en análisis destructivos, no es jugar. Es hacer el imbécil. Y eres también otro idiota.

Y si no has jugado al juego y te atreves a destrozarlo, hayas visto o no algo sobre el mismo, pero repites como un loro lo que ciertos personajes ladran, algunos de ellos tampoco lo han jugado, eres un borrego idiota. Así de simple.

Por otra parte, si eres alguien relevante en las redes sociales y realmente has disfrutado del juego, pero te dedicas día tras día a destrozarlo, eres un “listillo”. Alguien que, simplemente, no es honesto y sería capaz de vender a su madre “por un puñado de dólares”.

Si eres alguien relevante en las redes sociales, y ni siquiera has jugado al juego, pero te dedicas a tirar mierda para crear repercusión en tu canal/perfil simplemente porqué es moda… piensa en algo feo y desagradable que no me atreva a escribir.

Algunos de ellos, me he encontrado con casos, en su vida han hablado de videojuegos. Pero han visto que la polémica ha sido tendencia y de repente se han convertido en auténticos gamers y fans número 1 de la saga. Indeseables, que lo más parecido a un joystick que han tocado en su vida es la escobilla del wáter. Otros idiotas.

Si eres alguien que tenía pensado comprar The Last of Us Parte II, y no lo ha hecho por los comentarios de ciertos personajes y/o, por desgracia, fuiste testigo de las filtraciones, muchas imprecisas y sacadas de contexto, siento decirlo, pero dejo la duda en el aire el saber si te falta personalidad o eres otro idiota.

Si eres alguien que SÍ ha jugado a Parte II y no te ha gustado algo de el juego, no pasa nada. Sólo por el hecho de haberlo jugado, y completado, mereces todos mis respetos. Eso sí argumenta qué no te ha gustado y por qué. No me vale un simple «no me gusta», «es una mierda», «es basura», etc.

De la misma manera que yo explico qué es lo que me gusta y los motivos que me llevan a hacerlo.

Yo no soy superdotado. Y para saber si algo es bueno. Saber si algo me gusta o no. Tengo la necesidad de jugar primero y analizar después. Así es la vida.

THE LAST OF US PARTE II, NO ES LA SECUELA QUE ESPERÁBAMOS. PERO ES LA QUE NECESITÁBAMOS

Los videojuegos, en mi opinión, son un arte. Y más allá de serlo, es un punto de encuentro de varias disciplinas artísticas que sirve de nexo de unión para crear un producto único.

El arte es un canal del que se sirve un artista, o varios, para desprender un mensaje. El contenido del mismo pueden ser sentimientos, inquietudes, perspectivas sociales y políticas, etc. Y en este contexto, la libertad comunicativa y de expresión debe ser absoluta.

El papel de la audiencia debe ser recibir y analizar dichos mensajes para captar y descifrar su significado. Y en ocasiones, sacar sus propias conclusiones, sentimientos, ideas, etc., de lo que a ÉL/ELLA le transmite.

Es decir, en ocasiones, no es un viaje de ida. Es un viaje de ida y vuelta en el que el respeto debe ser clave para otorgar más belleza a este proceso.

The Last of Us Parte II no es nuestra historia. Es la de Neil Druckmann y su equipo. Su universo no nos pertenece. Por muy fans que seamos, no somos nadie para decir qué, cuándo y cómo el autor debe explicar su historia.

Ya lo dijo Troy Baker, el actor que da vida a Joel, «Parte II es un juego complejo y divisivo en la que el jugador debe recibirlo con la mente abierta y dejar que cuente SU historia. En ningún caso, debe esperar presenciar la que ÉL/ELLA quiere presenciar”.

Y ese es el punto candente de la polémica. No es que la historia sea mala. No es que esté mal explicada. Simplemente, no es lo que la gente esperaba y quería. No es un “fan service”, y eso molesta.

Seamos claros, el hecho de que Joel muera a manos de Abby, de la manera en la que lo hace, que pase a las 2 horas, y que el juego nos obligue a controlar a la verdugo del protagonista del primer juego durante el 50% de la secuela, jugando con la empatía, la perspectiva y la complicidad, es algo que algunas personas no han podido digerir y/o ha servido de combustible para avivar una polémica.

Así de simple. No hay más.

Pues es precisamente esto, entre otras cosas, lo que convierte a The Last of Us Parte II en una arriesgada, casi psicópata, OBRA MAESTRA. No es lo que se dice. Es el cómo.

ENTENDIENDO EL UNIVERSO DE THE LAST OF US

Nótese que en el título he puesto “The Last of Us”. No me refiero a Parte II en concreto. Hablo del lore de la saga en general. Digo esto, porqué tengo la sensación de que mucha gente no entendió ciertas cosas del primer juego. Y hay algunos elementos que son necesarios de comprender esta secuela.

¿Hizo Joel lo correcto al final del primer juego? ¿Joel era un héroe o un villano? Para muchos de nosotros, la respuesta es lógica y sencilla. Joel salvó a Ellie de ser sacrificada para salvar a la humanidad.

Y aunque nos parezca lo correcto, las intenciones de los luciérnagas también eran las correctas desde cierto punto de vista.

Así pues, y algo que se ha visto aún más evidente en esta secuela, The Last of Us es un universo oscuro, crudo y realista. No hay héroes. No hay villanos. Aunque ciertamente, los héroes de unos, son los villanos de otros.

No son más que gente normal tratando de sobrevivir, de forma maquiavélica, en un mundo hostil. Un escenario en el que cada acción, puede tener sus consecuencias.

Aquí nadie es importante. Nadie es más que nadie. Nadie tiene súper poderes. Todos y cada uno de sus personajes son seres humanos. Y como tales, todos pueden morir. En cualquier momento. De cualquier manera. En cualquier lugar. Como en la vida misma. Así de simple.

Ese es uno de los motivos que justifica que TODOS los NPC, incluyendo los perros, tienen nombre. El juego se encarga de recordarnos que no sólo son enemigos. Son personas. Y como tales, tienen amigos y familia. Y harán lo posible por defenderse a sí mismos y a sus seres queridos. Y es algo que tenemos que tener en cuenta.

No deja de ser ficción. No es más que un videojuego. Pero si es lo suficientemente maduro, se entiende la premisa de los anteriores párrafos, se deja de atacar el juego por 1 suceso en concreto, y se muestra uno receptivo a la historia, como he dicho anteriormente, este juego es una OBRA MAESTRA.

The Last of Us supuso toda una revolución en la industria del videojuego. No obstante, y siendo honestos, no innovó en ninguno de sus apartados. No hay elemento que significara el descubrimiento de la pólvora. Ese es uno de los motivos que abre el debate sobre si es una saga sobrevalorada.

No obstante, lo que hizo especial la primera entrega fue su ejecución. Un conjunto de elementos harmónicos que conjuran, gracias a su PERFECTA ejecución, de manera totalmente sinfónica durante nuestra experiencia. Cuenta con un ritmo exquisito y se siente, en todo momento realista.

El sublime balance de acción y tranquilidad, el ritmo, nos ayuda a digerir la información de manera adecuada a la vez que nos sentimos identificados con los personajes.

Y es que pese a ser un mundo fantástico, la manera en que se desenvuelven los elementos, sobretodo los protagonistas, todo desprende realismo y, sobretodo, empatía.

NO ES EL «QUÉ». ES EL «CÓMO»

Y esa perfección en la ejecución es lo que convierte a The Last of Us Parte II en un juego mucho más ambicioso que la primera entrega, en un hito en la historia de los videojuegos, y en una absoluta Obra Maestra.

Seamos sinceros, la historia de Parte II no es nada que no hayamos visto antes. La estructura, la idea, es la típica de una historia de venganza. Es más, pocos juegos nos entregan una historia totalmente novedosa. Casi que me atrevería a describir a este universo como una especie de Western.

Pero no es el «qué» que convierte a este juego en una Obra Maestra. Es el «cómo». No voy a dedicar muchas líneas a describir el argumento o lo que sucede de manera concreta para evitar hacer este análisis demasiado largo. Pero sí que explicaré las intenciones y lo que intenta provocar. Y esa, es la clave del éxito de este juego.

A partir de la muerte de Joel, a manos de Abby, iniciamos un viaje de venganza en el que el nivel de violencia y crueldad aumenta de manera exponencial. Y justo cuando hemos llegado al momento culmen de odio hacía la “antagonista”, el juego se encarga de parar en seco y presentarnos la perspectiva totalmente apuesta.

Pero va más allá. No se trata sólo de presenciar. Se trata de protagonizar y controlar dicha perspectiva. Y a medida que la historia avanza, nos replanteamos nuestra percepción y sentimientos. Vemos que todo es relativo. Que todo depende del punto de vista.

Abby no hizo lo que hizo sin ningún motivo. Al igual que Ellie, decide iniciar un camino de venganza para poner justicia a la muerte de un ser querido. Joel asesinó al padre de Abby al final del primer juego. Y Abby vengó a su padre matando a Joel.

A partir de ahí nos damos cuenta que The Last of Us Parte II tiene como principal objetivo causarnos sentimientos incómodos. Es una serie de continuos puñales en el corazón que busca provocarnos y reaccionar. Nos hace ver que Ellie es tan buena, o tan mala, como lo es Abby.

Y es más, nos plantea la situación de que Abby es un personaje prácticamente calcado a Joel. Hasta el hecho de no contar con un cuchillo propio y debemos fabricar dagas.

Pero lo que lo hace más evidente es a partir del momento en que realizamos el viaje con Lev y se empieza a construir una relación fraternal en la que Abby hará todo lo posible para defender la vida del joven. ¿De qué me suena esta premisa?

Es un largo camino de sentimientos encontrados. Felicidad. Celos. Odio. Venganza. Dolor. Nostalgia. Liderazgo. Soledad. Violencia. Amor. Simpatía. Enemistad. Amistad. Empatía. Complicidad. Perdón. Los malos sentimientos no aportan nada a nuestras vidas. Todo lo contrario, restan.

Y eso es lo que refleja el POTENTE y SUBLIME final de The Last of Us Parte II.

El título de Naughty Dog consigue algo que nunca jamás se había visto en el campo audiovisual. Un logro narrativo singular que solo se puede expresar en un videojuego. Ninguna película, serie de televisión, novela o álbum ha conseguido lo que The Last of Us Parte II ha conseguido. La COMPLICIDAD.

Aquí, no sólo te hace enfrentar las atrocidades emocionales y físicas que el juego plantea, tienes que cometerlas. No podemos girar la mirada. No podemos apagar la televisión.

Lo que podría haber sido una simple venganza, se vuelve más profundo y se amplía en una mirada cambiante del dolor y el trauma.

A medida que avanzas en la aventura, te das cuenta que has hecho cosas horribles. Llega un momento en el que no quieres apretar ciertos botones. Pero eso es lo que convierte a The Last of Us Parte II es un juego brillante. No puedes escapar de tu pasado.

Sin protagonistas ni antagonistas, Parte II se llega a convertir en algo incómodo en la forma en que un gran arte puede ser incómodo. Es desafiante en la forma en que un gran conocimiento es desafiante.

Pero también es trascendente. Como las consecuencias de nuestras decisiones.

El juego no va va de ganadores. Tampoco de vencedores. Así como tampoco trata de hacernos ver lo que ganamos. Va de concienciarnos sobre lo que perdemos.

Cuando Ellie regresa a la granja, se da cuenta que no hay nadie y de que no puede tocar la guitarra, decide dejarlo todo atrás y reemprender un nuevo viaje hacía otro comienzo.

Ha cumplido su última promesa a Joel. Ha aprendido a PERDONAR. Y es así como se convierte en «la última de nosotros». Probablemente, en la última persona que aún posee los valores que nos convierten en humanos.

Dejando de lado a los indeseables, algunas personas que lo HAN JUGADO no le gusta el juego por UN motivo. Y es por eso que no pueden explicar porqué no les gusta. Nadie quiere reconocer que este juego NO es un fan service.

Y es por eso que me encanta, y porqué otros lo odian pero no pueden reconocerlo al ser un argumento estúpido e inmaduro. Así es, no les gusta porque Joel muere a manos de Abby y nos obliga a controlarla jugando con la perspectiva, empatía y complicidad.

Aunque esto último, evidentemente, es algo en lo que muchos ni han pensado. Para ellos, el juego va simplemente de venganza. Un análisis demasiado superficial para lo que el juego nos pide.

La gente quería una secuela sobre un día más matando infectados y Cazadores con Joel y Ellie, y con un final feliz cabalgando hacía la puesta de sol.

Naughty Dog ha tenido las agallas de entregar una secuela arriesgada, valiente y llena de innovación en su enfoque narrativo. El juego pide a la gente que tenga empatía en un mundo que carece de ella.

Los continuos conflictos sociales, económicos, y políticos que nos rodean son prueba de ello. Sólo por ello, la manera en la que se ejecuta, lo convierte en OBRA MAESTRA.

Una última reflexión. No soy religioso, pero hay una una enseñanza que se aplica a la perfección para entender el enfoque de esta historia, la falta de recepción de ciertas personas, y la polémica que se ha generado.

«Dios nos dio una boca y dos oídos por un motivo. Debemos escuchar el doble de lo que hablamos».

Y eso es lo que nos pide esta OBRA MAESTRA titulada The Last of Us Parte II.

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