No hubo dimisiones, más allá de la de Éric Abidal como secretario técnico. Se esperaba que la junta directiva presentara su renuncia y convocara elecciones de manera inmediata. No fue así. Pero casi.
En su lugar, se anunciaron cambios profundos de manera inmediata en la primera plantilla del Barça. Pocos jugadores son intocables más allá de Ter Stegen, De Jong, Lenglet, los canteranos de calidad como Riqui Puig o Ansu Fati, y por supuesto, el propio Messi. Aunque la estrella argentina debe decidir si quiere seguir en Barcelona.
Algo evidente teniendo en cuenta el envejecimiento y acomodamiento de algunos miembros del equipo y que tras varios cambios de entrenador, la dinámica era no sólo descendiente, también decadente en todos los ámbitos.
Pero el gran cambio llegará en el banquillo. La junta directiva, que pese a no dimitir y convocar elecciones de manera inmediata, sí las ha marcado para el mes de marzo, ha decidido apostar por una leyenda como Ronald Koeman tras técnicos de perfil bajo y blando en el manejo del vestuario.
El héroe de Wembley no sólo es un nombre. Es un hombre fuerte y con carácter al que no le temblara el pulso a la hora de tomar decisiones drásticas. Precisamente, justo lo que se necesitaba. Aunque seamos claros, si las cosas se hacen, se hacen. El crédito para las medias tintas se ha acabado hace tiempo.
Aterrizar en Can Barça pretendiendo hacer limpieza, señalando a jugadores concretos, puede ser un peligro si a la hora de la verdad no llegan a buen puerto. Es decir, si aquéllos jugadores que saben que no cuentan para el nuevo entrenador no encuentran una salida, pueden convertirse en una arma de doble filo y una bomba dentro del vestuario.
Las consecuencias pueden ser impredecibles. Y la experiencia del propio Koeman en 2008 al frente del Valencia nos debe servir de advertencia a la hora de buscar una referencia. En ese caso, los jugadores apartados que al final no se marcharon del club se erigieron como un grave problema, y para más inri, encontraron aliados con los otros pesos pesados dentro del equipo.
Se ganó la Copa del Rey. Cierto. Pero la dinámica en el medio año que estuvo Koeman fue desastrosa, 3 partidos ganados de 21, y se llegó a temer por la permanencia del equipo en La Liga. Era evidente que los jugadores no querían al holandés en el banquillo y así lo hicieron saber semanas tras semana. Derrota tras derrota.
Siendo honestos, puedo llegar a entender la decisión de Bartomeu de no anticipar las elecciones. Las circunstancias actuales debido al COVID-19 no dejan mucho margen de maniobra a la hora de asegurarse una planificación con garantías para la próxima temporada. Por este motivo, lo entiendo. Tiene todo el sentido del mundo.
No quiero entrar en polémicas sobre los ajustes de cuentas y presupuesto. No tengo la suficiente información ni conocimiento para dar una opinión. Es evidente que puede ser un condicionante.
Pero la realidad es que mientras Bartomeu sea el Presidente, y Koeman el nuevo entrenador, tienen todo mi apoyo para que la gestión del equipo llegue a buen puerto y acompañen los resultados. No sería lógico poner palos a las ruedas. Da igual los nombres. Lo importante aquí es el Barça.
Aunque queda claro que mi oposición y malestar quedan manifestados. No creo que esta directiva esté capacitada para dirigir una institución como el FC Barcelona. Espero que aparezcan mejores candidatos cuando sean requeridos.
Mientras tanto, ¡bienvenido a casa Ronald! Y mucha suerte. La vas a necesitar.
