Que corra el aire

Nunca ha sido una necesidad. Pero en los últimos meses, ha habido la necesidad imperiosa, por parte de algunos usuarios, de saber cómo es por dentro una consola. Jamás un fabricante, hay que destacar que las redes sociales llevan menos entre nosotros que las consolas, había desmontado y mostrado los entresijos de su hardware.

Durante la pasada década, Sony mostro como desmontar paso a paso la PlayStation 4, luego la PlayStation 4 Pro, y recientemente, Microsoft hizo lo mismo con su nueva y esperada máquina, la Xbox Series X.

Como he mencionado antes, no es una obligación. Pero es algo que parece que denota transparencia, sinceridad y orgullo a los usuarios. No está de más, evidentemente. Es algo que a servidor le genera curiosidad y ayuda a entender, y aprender, más sobre cómo funcionan estos dispositivos.

Pero desgraciadamente, siempre son los mismos (y no hablo de un personaje en concreto, si no de un conjunto de gente con problemas mentales), parece que, si no lo haces, es que tienes algo que esconder y eres una empresa poco transparente y sincera con tus usuarios.

La belleza reside en el interior, cierto. Pero a lo que un usuario debe importarle realmente, es la cantidad y, sobre todo, la calidad de su catálogo. Estamos de acuerdo que el buen funcionamiento de la máquina es muy, pero que muy, importante. Pero, al fin y al cabo, lo que todos queremos ver son juegos. Como dije anteriormente en un artículo, la potencia sin control no sirve de nada.

En los últimos meses hemos presenciado y descubierto cómo van a ser por dentro Xbox Series X y, recientemente, la PlayStation 5. Se han hecho comentarios de todo tipo. Pero hay una conclusión que se pueden extraer, las que nos deben importar ya que afectan a su funcionamiento, y que nos invitan al optimismo en este aspecto.

Una cosa es clara. El ruido, debido al calentamiento de los componentes, de nuestras consolas no va a suponer un problema. Por lo menos, no en los niveles que hemos presenciado en anteriores generaciones. Sobre todo con PlayStation 3 Slim y PlayStation 4.

Miscrosoft lo ha vuelto a bordar. Su Series X es un prodigio tecnológico sin lugar a duda. Y Sony, merece un reconocimiento por haber mejorado, a priori ese aspecto. Escuchar a los usuarios es muy importante. Y un fabricante quizás más, el otro menos, es de agradecer que se haya encarado este problema.

No nos engañemos. El principal problema de PS3 Slim y PS4 no era el tamaño de su ventilador. Es cierto que es algo importante. Pero lo principal en un dispositivo es la disposición de los componentes, su calidad, y su carcasa.

Estas consolas se calentaban por culpa de eso. La carencia de rejillas, entradas y salidas de aire precipitaba un calentamiento excesivo en su interior en el que el ventilador era insuficiente. Por ese motivo, debía auto revolucionarse para poder disipar el calor que generaba la CPU, GPU y la fuente de alimentación. No es cuestión de tamaños. Es cuestión de eficiencia.

PS3, en su modelo Slim, y PS4, sobre todo en su modelo FAT, eran auténticos ataúdes en los que la entrada y salida de aire era inexistente. El ventilador se limitaba, prácticamente, a hacer rebotar ese aire caliente en el interior de la consola.

Hay una prueba muy fácil de hacer y que demuestra que lo que digo es cierto. Basta con retirar la tapa superior de la consola, y dejar al descubierto parte de los componentes y el ventilador, para ver como la temperatura, y a la postre el ruido de la turbina descienden drásticamente. El aire entra y sale. La consola no se calienta tanto, y no hay necesidad de revolucionar el ventilador. Así de simple.

Otros, con más conocimientos, han optado por modificar la tapa y colocar una rendija al estilo PC justo en el lugar en el que se ubica la turbina. Esto produce el mismo efecto, el aire sale y entra con mayor facilidad.

Nos encontramos a las puertas de la nueva generación. Ya hemos visto ambas máquinas “desnudas”. Y se puede confirmar que se han tomado este problema con seriedad. Ambos sistemas ofrecen sistemas de ventilación, de entrada y salida de aire con seriedad. Todo era cuestión de que corra el aire.

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