Hace unos días, comenté que era más optimista de cara a final de temporada tras la mejora del equipo. Sobre todo en un aspecto tan importante como es la actitud.
Pero no es suficiente. El partido contra el PSG demostró que este Barça está muy lejos del nivel requerido para competir con garantías por cualquier título. Especialmente la Liga de Campeones.
El equipo se ha hecho mayor. Algunos jugadores ya no tienen el nivel, por la edad, para formar plante de esta plantilla. Algunos fichajes, no tienen categoría. Y la gente joven, pues eso, están demasiado verdes.
Además, cuando un jugador es titular habiendo estado 3 meses en el dique seco por lesión, Gerard Piqué, en un partido tan exigente como el del pasado martes, es un claro síntoma de las carencias que presenta esta plantilla.
Seamos realistas, este Barça no da para más. Ronald Koeman lo sabe, y es consciente de que toca trabajar con lo que hay para elaborar un futuro. Por algo dijo que no esperaba conseguir ningún título esta temporada. Duele. Pero es la realidad.
Sea como sea, el presidente que llegue tras las elecciones va a tener una cantidad de trabajo mastodóntica para confeccionar una plantilla competitiva para los próximos años. Ya no la próxima temporada, las siguientes.
El presente y futuro cercano del Barcelona pinta mal. Basando sus jugadores clave en una edad que supera los 34 años. Con una plantilla corta y descompensada. Con una situación económica extremadamente delicada, por el coste contractual y salarial de algunas estrellas, y agravada por la pandemia del COVID-19.
Se acabó el vivir del pasado. Toca decir adiós a ciertos jugadores, llamen como se llamen, dar las riendas a savia nueva, aire fresco, y contratar solo a jugadores claramente contrastados y que marquen las diferencias. Si lo que viene no es mejor de lo que tenemos en casa, la cantera, no es necesario.
Messi es el mejor jugador del mundo. Pero un jugador no hace equipo. Y desde 2015 ha habido otros equipos que han ganado Ligas, Copas y Copas de Europa sin Messi. La clave, como en todo deporte colectivo, es el equipo.
Leo puede brindar aún 2-3 temporadas más de magia, madurez, y experiencia. Pero si el coste de su ficha no compensa, e impide el poder invertir en una plantilla competitiva, debemos recordar las palabras de Edmilson el pasado domingo en micrófonos de Movistar+, “los jugadores pasan, el club permanece”.
