El fútbol es un estado de ánimo

Jorge Valdano hizo universal esta definición del fútbol. Algo que nos sirve para describir lo que está pasando en las últimas semanas en Can Barça, y que puede definir el porvenir de lo que resta de temporada.

Más allá de los escándalos extradeportivos, sucesos en los que no voy a entrar, pero que ya aviso que es algo que me hace sentir pena y vergüenza, la temporada del Barcelona no invitaba al optimismo.

No sólo por el arranque del equipo, dubitativo a más no poder, era el estado de ánimo en el que se encontraban sumergidos jugadores y aficionados. El desenlace del curso con Quique Setién al mando, y el agitado inicio en la urgente planificación liderada por Ronald Koeman.

Yo ha lo he dicho en más de una ocasión. No esperaba muchos éxitos este año. Y si algo venía, bienvenido iba a ser. Por poca cosa que fuera. Una clasificación para la Liga de Campeones de cara a la próxima temporada, un subcampeonato disputado, una Copa del Rey.

Mentalidad para nada ganadora. Pero seamos sinceros. El equipo mostraba muchas carencias en su composición. Y, además, la actitud y la motivación de algunos jugadores, algo que siempre queda reflejado en el juego y en los resultados, lo hacía más evidente.

Pero en las últimas semanas el equipo ha mostrado un cambio en la mentalidad. Se divisa una mayor alegría y unión como equipo. Y pese a los malos resultados en la ida de las semifinales en el Pizjuán, la irregularidad en el campeonato nacional de Liga, y, sobretodo el varapalo ante el PSG en Europa, parecían confirmar una temporada en blanco.

La victoria en Sevilla supuso un “plus” anímico para los jugadores. En ese partido, el pasado fin de semana, se empezó a forjar la remontada que anoche protagonizaron los pupilos de Ronald Koeman.

Ciertamente el partido no estuvo libre de polémicas, muy discutibles, pero lo que nadie puede negar es que el Barça mereció más que nadie el billete para la final de la Copa del Rey. Lo de ayer demuestra que con actitud todo es posible.

Eso no significa que los blaugranas acaben ganando el título. Tampoco que se acaben imponiendo al Atlético de Madrid por la pugna por el liderato en La Liga. Recordemos que los colchoneros tienen aún 2 partidos pendientes.

Y mucho menos, que la remontada ante el PSG sea posible. Imposible no es, evidentemente. Pero hemos de ser realistas y remontar un 1-4 en Europa, ante un equipo de la calidad de los parisinos, se necesita algo más que actitud.

Pero así es el fútbol. Hay que jugar. Cosas más increíbles se han visto en este maravilloso deporte. Y es que como dijo Valdano, “el fútbol es un estado de ánimo”.

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