Como todos sabéis, Capcom sufrió un ataque informático en el que se robó información confidencial de toda índole. Desde contratos de futuros proyectos, pasando por datos personales de trabajadores, clientes e inversores.
Pues bien, el pasado jueves hubo un nuevo capítulo de filtraciones. Concretamente, el contrato entre Capcom y Sony en relación a Resident Evil Village.
Voy a ser breve. Pero es un ejemplo más de que la comunidad de videojuegos está podrida y da asco. Me explico.
En primer lugar, parece que la premisa, el pacto de caballeros, de “no haremos contenido sobre material robado”, se ha ido por el retrete. Por ese motivo, no he puesto el contrato ni en el vídeo ni en la miniatura.
Pero lo más grave, lo más triste, es constatar que el nivel intelectual de algunas personas, inclusive creadores de contenido, da lo justo para respirar.
O, todo lo contrario, saben que eso vende y sólo buscan polémica para generar tráfico y visitas en sus canales. Es decir, dinero.
Pero una cosa es clara, si mucha de esa gente no sabe leer, algo que no me invento y se puede consultar en cualquier Ministerio de Educación, menos en inglés.
De nuevo, voy a ser breve. Tras leer el contrato, no vi nada extraño. Es un acuerdo de lo más normal del mundo con una serie de cláusulas de exclusividad.
No tiene nada extraordinario exigir a una compañía, a la que le subvencionas un proyecto a través de la promoción, ciertas ventajas comerciales a la hora de vender ese producto/servicio.
No puede ser que la gente se a capaz de comprar Resident Evil Village en otras plataformas en mejores condiciones. Ya sea un servicio de suscripción, etc.
Y el segundo punto candente, “la paridad técnica”. Se está haciendo entender que esta cláusula exige a Capcom que las versiones de la competencia vayan peor y estén defectuosas.
Para empezar, dicho punto del contrato no dice tal cosa. Y además, es una práctica totalmente prohibida que se conoce por “sabotaje industrial.
Nada más lejos de la realidad. Lo que este párrafo exige es asegurar que no haya versión más completa en contenido, y técnicamente, que la versión de PlayStation 5.
Es decir, que el techo sea la versión de la nueva consola de Sony y que todo contenido extra, posibles futuros DLCs, salgan también los sistemas de la compañía japonesa.
Sea como sea, estamos ante un episodio más que confirma que “en el país de los ciegos, el tuerto es el rey”.
