El fútbol ha sido justo. Bueno casi… Este es un matiz que aclararé más adelante. Si nos ceñimos a la final del Euro 2020 en Wembley, entre las selecciones de Italia e Inglaterra, los hombres de Roberto Mancini son justos campeones.
Los italianos han sido una de las mejores selecciones del torneo. Tanto por belleza en su juego, como por resultados. Pero si por algo han destacado, ha sido por oficio y ese gen competitivo.
Además, siendo justos, pese a quien le pese, Inglaterra no merecía estar en la final tras protagonizar uno de los escándalos más grandes de la historia de este deporte ante Dinamarca.
Se puede entender que el árbitro “se tragara” la caía de Sterling. Pero para eso está el VAR. Y eso es algo que hace de este “error” en algo incomprensible. Sí, error entre comillas.
Sabe mal decirlo, pero mucho me temo que a la organización le interesaba enormemente que Inglaterra estuviera en la final de Londres ya fuera por lo civil o por lo criminal.
No deja de llamar la atención que, tanto la UEFA como la Federación inglesa, permitieran un aforo del 80% en los tiempos en los que nos encontramos.
Así como tampoco deja de sorprender que una asociación que se mueve con el lema “we care about football” (nos importa el fútbol), y que reitere este deporte desde su perspectiva más social, imponga unos precios desorbitados para las semifinales y la final.
Era evidente. El fútbol es un negocio. Con la situación actual no se puede viajar sin restricciones. Una final con Italia y Dinamarca como actores principales, no interesa. Dicho esto, se entienden las comillas en la palabra “error”.
Además, los graves incidentes, tanto fuera como dentro del mítico Wembley, dejaron una penosa estampa que pone en duda el comportamiento de los aficionados ingleses en este tipo de citas.
A mí no me engañan. Yo que trabajo en el sector diplomático, altamente ligando a las finanzas y a la política, conozco bien la verdadera cara de ese país. No es tan idílico, ni ejemplar, como nos quieren vender.
La verdad es que Inglaterra es uno de los países más tramposos y corruptos del mundo. La fiscalidad es una broma. Y temas turbios como el lavado de dinero están presentes también. Nadie es perfecto. Todo depende de “la buena prensa”.
Yo soy nacido en 1985. Aún era muy pequeño para recordar la catástrofe de Heysel. Pero por lo que he escuchado, y visto en imágenes, lo que pasó antes y después de la final fue muy parecido. La suerte quiso que esta vez no hubiera que lamentar víctimas.
Viendo la final, tuve la sensación de que había más personas que asientos en Wembley. Las lamentables avalanchas y asaltos para lograr entrar en el recinto sin entrada tuvieron “recompensa” para algunos descerebrados.
Eso, las imágenes de peleas entre aficionados ingleses, de ingleses a italianos para desahogarse de la derrota, y los disturbios que dejaron irreconocibles las calles de la capital inglesa. Basura, mobiliario dañado, etc.
Lo más lamentable, que la UEFA no se haya pronunciado al respeto y no se vislumbren posibles sanciones. Semas claros, suspender a los equipos ingleses de participar en competiciones europeas, o de la FIFA, podría suponer combustible para la SuperLiga.
Es tiempo de “mimar” y hacer la pelota. El horno no está para bollos, y no conviene cabrear al personal. Lamentable pero cierto.
Volviendo al fútbol, Italia fue infinitamente superior a Inglaterra. En todo. Podemos decir que fue casi un milagro que este partido llegara a los penales. Si Inglaterra se adelantó, fue por el mal inicio de los italianos.
No obstante, y pese a que Italia ha sido justa vencedora del torneo, quiero remarcar el enorme papel de una renovada selección española.
Tras ver la convocatoria hecha por Luis Enrique nadie esperaba, para nada, que se alcanzaran las semifinales. Es más, mucha gente veía la fase de grupos como tope de esta selección.
Sinceramente, no hubiera supuesto una sorpresa que se hubieran hecho con el título. Sólo la falta de gol castigó a los españoles en el partido contra los italianos. Ciertamente, el conjunto dirigido por Luis Enrique fue muy superior a los hombres de Mancini.
Pero así es el fútbol. Y analizando la final, por el bien del fútbol, Italia es campeona de Europa por segunda vez. No lograban alzar el trofeo desde 1968.
Felicidades, Italia.
