Suerte y merecimiento

Una cosa no quita la otra. Pero en primer lugar, hay que felicitar al Real Madrid por su decimocuarta Liga de Campeones, conseguida el pasado sábado en París ante el Liverpool FC. Pese a ser socio abonado del FC Barcelona, la deportividad debe imperar en estos duros momentos para unos, llenos de felicidad para otros.

Dicho esto, no pasa nada por decir que la suerte ha sido uno de los principales ingredientes en la consecución de una nueva Copa de Europa. Lo que ha sucedido durante toda la competición, sobretodo en las eliminatorias a doble partido, pasará a los anales de la historia en la categoría de fenómenos surrealistas, paranormales, extraños, etc.

Tampoco mentimos al afirmar que el conjunto blanco ha sido tremendamente inferior a todos sus rivales, a excepción del Chelsea en el partido de Stamford Bridge. Allí sí que los de Carlo Ancelotti borraron del césped a los discípulos de Thomas Tuchel. Otro cantar fue el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu. Pero las eliminatorias duran 180 minutos.

Además, podemos decir que una remontada épica puede suceder en un partido/eliminatoria. Sigue siendo suerte, pero esto es fútbol y son cosas que pueden pasar. Pero cuando ésto mismo se da en las 3 eliminatorias, el nivel de suerte es prácticamente incalculable. Si a eso le sumamos las estadísticas de la final, el medidor de suerte explota.

Pero como he dicho al principio, una cosa no quita la otra. Si somos sinceros, y objetivos, el equipo merengue es el claro merecedor de la flamante edición de la Champions League. En el fútbol todo cuenta. La motivación, la calidad, y la suerte. Y ningún equipo ha hecho mayor exhibición de lo mencionado anteriormente.

Y lo más importante, nadie, ni el más madridista, se veía campeón a principio de temporada. Pero cuando se quiere algo, se va a por ello, se cree en ello, la suerte viene de cara, hay calidad contrastada, y, sobretodo, el éxito se convierte en una ilusión y nunca en una obsesión, las probabilidades de éxito se multiplican. La suerte, se busca. Y hay que encontrarla.

No eran los favoritos. Nadie apostaba por ellos. No era un objetivo indispensable. Simplemente se ha ido paso a paso, y se ha creído en la empresa. Sumado, a las soberbias actuaciones de Karim Benzema, claro merecedor del Balón de Oro, Thibaut Courtois, Luka Modrić, David Alaba, etc.

Soy muy culé. Y deseo que mi Barcelona esté en esta situación muy pronto. Pero hemos de tener una cosa bien clara. Hemos de ir paso a paso. Construir un buen bloque. Creer en una idea. Consolidarnos como equipo ganador. Empezar por una Liga. Alguna Copa. Y, quizás, ganaremos otra Copa de Europa el día que sea una ilusión y deje de ser una obsesión.

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