Llevo 35 horas. Justo empezando por segunda vez el día 3 en Seattle. Hasta aquí. No diré nada más para evitar spoilers pese a que, a estas alturas, mucha gente ya lo habrá jugado o visto por internet. Pero para evitar estropear las sorpresas (sí, en plural) a los que aún no han jugado, no entraré en detalles sobre la historia.
Algunos dirán que voy lento. Pero cuando juego a un título por primera vez, me gusta ir lento, observando y explorando sus escenarios y narrativa. Ya sea para admirar el diseño, o bien para encontrar coleccionables. Hay que decir que, a pesar de la intensidad de mi exploración, me he dejado alguno por el camino. Nada que no se solucione en la Partida Plus.
Una vez termine el juego, haré dos análisis. Uno será más formal sin spoilers en que hablaré de los aspectos audiovisuales, diversión, jugabilidad y su nota final. El otro, será más un ensayo de opinión pura y dura en la que justificaré mi opinión de manera totalmente abierta y dando detalles. Es decir, con spoilers.
De la historia, sin destripar nada, diré simplemente que entiendo las polémicas surgidas. En primer lugar, el odio. Es decir, gente que ataca el juego por ser ajeno a su plataforma. Así de simple. En segundo lugar, los que no lo han jugado, y puede que muchos no lo hagan, y simplemente se basan en las filtraciones del pasado mes de abril. Algunas de ellas, incorrectas.
Luego tenemos a los que, tampoco lo han jugado, pero que evidencian el fracaso de nuestro sistema educativo por criticar ciertos elementos como inclusivos y forzados. Nada más lejos de la realidad, personalmente me parecen que fluyen naturalmente con la historia.
Y luego tenemos a los que lo han jugado pero que no están satisfechos con algunas decisiones derivadas del guion. Y simplemente por ese motivo, le han dado la espalda al juego y han cerrado su mente a cal y canto respecto a la calidad del título.
A estas últimas personas, mi más sincero respeto. Pero quiero recordarles que esto no es un fan service y el autor debe gozar de plena libertad creativa para ofrecer su historia. Se trata de ser receptivo con la historia que se nos quiere contar y no esperar a ver la que queremos que nos cuenten.
Si se tiene esta premisa clara, la historia es buena y está desarrollada de manera correcta. Cierto es que no es algo que suponga una revolución. Pero la manera en que se desarrolla, en conjunto con las decisiones tomadas, presentan una propuesta imprescindible y muy valiente por parte de Naughty Dog. Dicho de otra manera, de momento, habiendo jugado 35 horas, me está encantando.
El aspecto audiovisual del juego sobrepasa los límites de la actual generación en PlayStation 4. Eso se percibe desde el momento en que observamos el enorme, gigantesco, nivel de detalle de los escenarios. Las animaciones de los personajes, la iluminación, los inexistentes tiempos de carga, el tamaño del mapeado, y la extensión y variedad de sus escenarios.
En todo el tiempo que llevo a mis espaldas, no ha existido el bactracking. Jamás he estado 2 veces en una misma localización. Y si ha pasado, ha sido de manera muy breve y justificado por la narrativa. En serio, el juego, es enorme.
The Last of Us Parte II pone a prueba el ventilador de nuestra PlayStation 4. En mi caso, un modelo Pro de 2018 que por suerte no hace mucho ruido. Si que es más de lo que me tiene acostumbrado. Pero es algo muy mínimo y normal. El título funciona a una resolución de 1080p y a 30 fps muy estables con raras caídas a 20-25 fps. Alguna explosión o con muchos elementos en pantalla. Pero algo mínimo.
El sonido es sublime. Estamos en un mundo post apocalíptico en que el silencio es predominante. Eso sí, no pueden faltar los ruidos de metal, el viento, lluvia, truenos, golpes, etc., que nos ayudan a sumergirnos en el juego. Recomiendo altamente el uso de auriculares.
La música, compuesta por el maestro Gustavo Santalolalla vuelve a estar presente en los momentos clave para añadir dramatismo en la historia. No es algo constante. Está solo cuando es necesaria y cada una de las piezas son una delicia.
Si os gustó la jugabilidad del primer The Last of Us, os encantará la de esta Parte II. En esencia es la misma con controles y movimientos mejorados. Podemos correr, caminar, agacharnos o estirarnos al suelo y desplazarnos silenciosamente, disparar, apuntar mientras caminamos, etc. Nada nuevo, pero la ejecución es perfecta e intuitiva.
La Inteligencia artificial de los enemigos, ya sean humanos o infectados, se ha visto mejorada con creces respecto al primer juego. Servidor lo está jugando en modo Difícil. Seguramente, este sea un aspecto más que variable dependiendo de la dificultad seleccionada.
Deberemos encontrar objectos para fabricar botiquines, explosivos, municiones y cuchillas para poder enfrentarnos a los enemigos. Contra estos, la manera de enfrentarnos dependerá de nuestro estilo. Podemos acabar con ellos con el máximo sigilo posible o bien sacar nuestro lado más guerrero y optar por una estrategia más agresiva.
Los puzles no son gran cosa en The Last of Us Parte II. Son sencillos e intuitivos y se limitan a encender un generador para poder avanzar a la siguiente estancia. Alguna vez necesitaremos una llave. Pero que recuerde, sólo se me ha dado en 1 ocasión. Otros puzles secundarios consistirán en conseguir la combinación para poder abrir las cajas fuertes.
Llegados a este punto, en los análisis finales ya me extenderé más, me encuentro altamente decepcionado y triste con la comunidad de jugadores de videojuegos. Con actitudes vistas en las últimas semanas, poco se hace para librarnos del estigma de personas mal educadas, sin valores, y un sinfín de connotaciones negativas.
The Last of Us Parte II es un juego altamente recomendable para los amantes de los Survival Horror y la acción. Un imprescindible que es realmente, hasta ahora, una obra maestra que debe ser DISFRUTADA y no descartar o maldecir por lo que dicen algunos. En su gran mayoría, ni lo han jugado, ni lo piensan hacer.
Dar opiniones destructivas tras leer, ver, oír filtraciones o vídeos de resúmenes por internet no es jugar. Es, con perdón, hacer el imbécil. Jugar primero, analizar después.