Podemos discutir sobre si Messi ha estado a la altura o no en la vuelta a la competición. Podemos discutir si por su edad, 33 años, hay que empezar a pensar en un relevo de futuro. Pero lo que es evidente es que a día de hoy sigue siendo el jugador más decisivo de la plantilla.
Como ya dije anteriormente, la secretaria técnica del Barça debe tomar decisiones ante el más que evidente envejecimiento de la primera plantilla. Por mucho que duela, el tiempo no pasa en vano y las estrellas, la columna vertebral, es la misma que hace 5 años.
Y eso es lo que ha denunciado Dani Alves con todo el acierto del mundo. Se fue Xavi e Iniesta. Nadie de su nivel, o parecido, ha llegado para ejercer su rol. Lo mismo en la zaga. Se fueron Puyol y el mismo Dani Alves, y nadie les ha remplazado.
En la defensa podemos discutir más o menos debido a la gran calidad de jugadores como Piqué, Lenglet o Umtiti. Aunque esté último esté casi desaparecido por las lesiones. Pero en el lateral derecho, Semedo ha dejado más que evidente que no es jugador para este equipo. No puede ser que un jugador del Barça necesite 3 toques para controlar el balón.
Y podría seguir. Posición por posición. Jugador por jugador. Pero la temporada, de momento no ha acabado y es lo que hay para hacer frente a la última competición que queda por disputar. La Liga de Campeones.
Como ha dicho Messi, “jugando así no da para ganar la Champions”. Es más, no ha dado para asegurar una Liga que estaba encarada ante un irregular Real Madrid. Cierto es que ha habido decisiones polémicas con el VAR.
Pero no podemos dejar que las excusas nos tapen los ojos y sigamos negando las más que evidentes carencias de esta plantilla. Tenemos que ser elegantes y felicitar al Real Madrid por su trigésimo cuarto campeonato de Liga.
Sinceramente, no soy nada optimista de cara a la eliminatoria del Nápoles. Pero este equipo debe demostrar que, por lo menos, tiene orgullo y desarrollar un papel digno del escudo que defienden.
